viernes, 7 de septiembre de 2007

crónica sobre Pachacutac (Ventanilla-Perú)


El día que partimos, tenía una leve idea de lo que nos esperaría. Ver niños descalzos, con ropa muy humilde, empolvorientos, con el vientre abultado que cualquiera diría: ¡están gorditos y saludables¡; sin embargo sabemos que ese vientre encubre desnutrición, parásitos y miseria. La verdad es que no estaba muy lejos de la realidad, empezando por tener que subir un cerro que ya de por sí desgasta, un cerro que alberga casas de madera o de materiales muy humildes como la paja, calaminas y hasta bolsas de plástico.
Pachacútec es un asentamiento humano enorme ubicado en Ventanilla, provincia constitucional de Callao, que acoge un sinfín de personas llenas de optimismo, solidaridad y compañerismo; y aunque no recibe ayuda de autoridades o de centros de beneficencia, su gente sabe muy bien como organizarse y protegerse entre ellos.
Una pobladora de allí, la señora July Carreño nos contó anecdóticamente la vez que una casa de estera se incendió en “Pescadero I”, y todos los vecinos corrieron a apagar el incendio con arena -evitando perder lo poco que poseen- toda vez que es gente de nivel socio-económico muy limitado.
Esta “ciudadela” está organizada por varias etapas, nosotros nos paseamos por dos grandes etapas “Pescadero I”, que es la parte del medio del asentamiento humano -donde se encuentran las casas más pobres y la gente más sociable de toda Pachacutec- afirmo esto porque recorrimos varias casas y conocimos mucha gente. Uno de esos fue Guillermo García Cruz, un amable anciano de 73 años que vive solo acompañado de sus fieles animales como su perrito “Michael”, su gatito, sus pollos y un travieso cuy. Este personaje guarda una triste historia sobre su yerno, al que lo asesinaron hace poco tiempo dejando a su hija con 3 pequeños hijos viviendo en Huaral, luchando en el duro camino de la vida.
También encontramos colegios y lo que nos llamó la atención es que eran particulares, pero es obvio que también habían colegios nacionales como en todos lados. Es como un distrito más en Lima, sólo que con casas más humildes, de un solo piso, con iglesias, bodegas, panaderías, mercados, wawawasi y por supuesto con gente buena y gente mala como nos contaba Laura Jirón Mozcol una madre de familia con 2 hijos pequeños que vive en “pescadero II” -la parte mas alta-, que vende pollos en el mercado “pescadero” y lucha por la vida como todos los de Pachacútec y como todo el mundo, junto con su esposo Humberto Avalos quien trabaja reparando calzados por Comas. Ellos nos contaban que nunca les faltaban alimentos, mejor dicho que recibían los tres alimentos del día de su propio bolsillo y que cuando van a trabajar dejan a su menor hijo en el wawawasi y a su hijo mayor en el colegio.
Pachacútec es una invasión desde hace cinco años, esta habitada por gente de provincias y de personas que querían una casa propia y ser independientes – y vaya que lograron su objetivo-.
Su calle principal es de arena y piedras, como todas, lo que diferencia a la calle principal es que es mas ancha que las demás, pero todas tienen las mismas características y se transportan por ahí por medio de mototaxis o caminando –incomodo medio de transporte-.
No todas las casas cuentan con fluido eléctrico y las que lo tienen pagan 15 por este servicio y 1.30 por cada galón de agua potable de cisterna. Ya que menciono los camiones cisterna tengo una anécdota de estos vehículos que circulan por estas calles a gran velocidad y una de estas casi nos atropellan y cada vez que pasaban éstos, todos nos abríamos a ambos lados de la pista para evitar un accidente –fue algo muy gracioso-.
También nos percatamos que los pobladores de Pachacútec no cuentan con servicios higiénicos, ellos usan los silos.
Para informarse utilizan la prensa más barata y sensacionalista del mundo de las comunicaciones, vale decir que leen el bocón, el trome, extra, etc. Y ven programas televisivos como Magaly, talk shows, etc. Uno no puede encontrar ni el Comercio, ni Perú 21 y si los hay, encontramos 1 o 2 ejemplares.
Entre los oficios más comunes de los pobladores de estos lugares encontramos albañiles, gasfiteros, zapateros, electricistas y taxistas; Sin embargo en la cuarta etapa de esta “ciudadela”, un grupo de pobladores ha logrado superarse haciendo trabajos artesanales muy interesantes que están siendo exportados a España, Francia e Italia, -mejorando en esta forma su economía- lo cual significa un ejemplo para todos.
Sería bueno que más gente se preocupara y tratara de ser solidarios como la gente de Pachacútec. Estamos viendo con gran orgullo lo que se puede lograr con la unión y el empeño –La unión hace la fuerza- y el esfuerzo es recompensado con el éxito.
No olviden de llevar víveres a estas personas y de ayudar en esta forma a una población tan necesitada, nosotros lo hicimos y créanme que quedamos muy satisfechos.

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