
Y fue así como todo sucedió. En la triste historia de Jacinto, un humilde campesino que ayudaba a sus padres en la cosecha de papas en la hacienda de Tito Mamani, un personaje con mucho dinero, que albergaba a varios familias para que cosechen sus plantaciones, a los que los consideraba como sus sobrinos.
Pedro Quispe era el padre de Jacinto y José, esposo de Rosa. Se dedicaba a la cosecha en la haciendo y en sus tiempos libres ayudaba Nemesio Casavilca el alcalde, organizando actividades como: fiestas patronales, concursos de cosecha, bailes folclóricos en el coliseo, etc. Era un hombre muy activo y colaborador.
Todos los años en el mes de la cosecha había concursos y desde hace cuarto años consecutivos la hacienda de Nemesio había ganado el primer puesto. Y justo el siguiente mes parecía que se iba a repetir el plato por quinta vez y el alcalde ya estaba preparando la gran fiesta de celebración con cortamonte, con una gran banda, bailes típicos y pasacalles que alegrarían a todo el pueblo.
Doña Rosa era la partera del pueblo, casi todos los niños del barrio habían sido recibidos en este mundo por sus cuidados por lo que las familias la consideraban la “mamita Rosa” como cariñosamente le decían, a pesar de que esta mujer no tenía estudios, recibió de Dios un don que le permite ayudar a las mujeres en estado de gestación.
José era el hermano mayor de jacinto, un tipo parco, rebelde, pero muy inteligente, que está estudiando en la universidad de “Huamanga” en la facultad de filosofía. Su profesor preferido es Carlos Retes un terrorista oculto que inculca su filosofía en la universidad y encontró en José un interés por su manera de pensar, envolviéndolo totalmente.
Nemesio Casavilca es el padrino de Jacinto un muchachito vivaracho que se gana el cariño de todo el lugar por su manera de ser, siempre tratando de ayudar al prójimo como le enseñaron sus padres.
Estudiaba en el colegio “Mi Ayacucho” y sobresalía por ser un buen alumno y un chico ejemplar. Siempre tenía en mente superarse, mejorar su entorno y su posición.
Un día jacinto se levantó más temprano de lo normal y fue a trabajar buscando las vacas para ordeñarlas y se dio con la sorpresa que no había vacuno alguno y no comprendía que había pasado. Fue a despertar a sus padres y juntos salieron de la hacienda extrañados en busca de Nemesio en su domicilio y mientras andaban por la calle vieron con asombro las paredes manchadas con símbolos raros y amenazas contra los terratenientes y el alcalde.
Al llegar donde Nemesio tocaron con fuerza el portón de su casa, pero nadie respondía y es que el alcalde se hallaba en otra hacienda verificando el mismo problema que ellos tenían, la falta de vacunos.
Se revinieron en la plaza de armas los hacendados con el alcalde y de más autoridades del pueblo y no hallaban explicación a lo ocurrido.
El pueblo se había quedado sin vacunos de un día a otro pero lo peor era que no estaban los guardianes pues los habían secuestrado y eso era lo mas extraño de este relato.
Al día siguiente se fue aclarando el panorama pues fue tomado el cuartel del ejército a fuerza de granadas y metralletas con el fin de obtener todo el armamento del pueblo, Matando a muchos militares y personal del ejecito que hacia guardia esa madrugada.
E se mismo día domingo las autoridades del pueblo se reunieron en el coliseo por la tarde en busca de una estrategia contra esta misteriosa actuación. Dentro de los que estaban se encontraban Nemesio, el sacerdote, prefectos, terratenientes y demás personalidades, siendo Tito el que tomaba la palabra en ese momento cuando les arrancó la vida un coche bomba que los hizo estallar en mil pedazos. Se sembró el Terror en todo el pueblo. Todos estaban recluidos en sus casas, atemorizados por lo sucedido. En la Hacienda de Tito estaban todos dolidos por las terribles muertes.
Pero Jacinto se percató de algo, su hermano José no había regresado a casa desde hacía tres días justo cuando se iniciaron los problemas del pueblo. Así decidió indagar en el tema yendo a la universidad de José donde le informaron que él estaba participando de estos hechos junto con Carlos Retes su tutor.
El dolor de Jacinto fue tan grande al comprender que las locas ideas de su hermano habían sido secundadas por mentes tan perversas y comprendió que había perdido a su hermano, quien había sido criado junto con él y que lamentablemente había sido influenciado de tal manera al punto de actuar de esa forma descabellada.
Jacinto se vio desorientado porque no sabía a quien recurrir, pues todas las autoridades habían sido asesinadas y quien podía haberle ayudado era quien había causado este cuadro tan terrible.
Decidió tomar las riendas comunicándose con las autoridades de los demás pueblos cercanos y juntos contrarrestaron los ataques capturando a muchos terroristas. Pasaron los años Ocurriendo muchas muertes más incluso la de sus Padres y vecinos más cercanos.
Hasta que un día comprendió que sólo se superaría en la capital y emprendió el viaje a Lima dejando media vida en su pueblo que lo vio nacer y seguro que volvería siendo alguien y haciendo justicia de lo ocurrido.
Jacinto tuvo muchos tropiezos en su nueva vida y se convirtió en un hombre que había sufrido tanta injusticia y crueldad en el lugar que lo vio nacer, siendo éste una persona que pudo cambiar el destino de este pueblo pues era un joven colaborador y arrivista que vio truncado sus anhelos y en Lima se dedicó a estudiar derecho, y con el correr del tiempo logró hacerse famoso y cuando regreso a Ayacucho ya era una personalidad y esto lo ayudó a hacer prosperar esa cuidad.
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