
La vida es bella para unos y triste para otros. Pero uno nunca sabe que vendrá después. Lo que si es cierto es que uno debe estar siempre preparado para todo. Este es el caso de un chico llamado Chicuno Asmar Caimín, un niño normal común y corriente como todos pero con una pequeño obstaculo económico. Nació en Lima un 24 de Enero de 1987 y tuvo una niñez limitada. Hizo su etapa escolar la cursó en la Unidad Nacional 2530 de La Victoria y siempre fue el más estudioso de su promoción. Todo un orgullo de la familia. Su padre Jaster Asmar es un zapatero que lleva el pan de cada día a la casa con un trabajo honesto y reponzable. Su madre Lupita Caimín es una lavandera muy trabajadora y miembra del coro del la Iglesia Salvador en el A.A.H.H. Cerro Alto, en la Victoria.
Chicuno trabajó desde muy pequeño vendiendo caramelos por su domicilio y como dicen “tal palo tal astilla” todo un niño que sigue a su padre como modelo. Su relación con sus padres se divide en tres: padres, amigos y compañeros. Es una familia poderosa y ejemplar. Tiene vecinos como todos, sólo que un poco flojos y malcriados, que siempre tentan a Chicuno a cometer delitos menores y por su puesto la moral de Chicuno es incorruptible. Un día saliendo a hacer su trabajo, sus vecinos le tendieron una trampa. Se trataba de de asustarlo de la siguiente manera:
- Chicuno, tu padre ha tenido un fuerte accidente.
- No. No puede ser. ¿Dónde esta?
- Está en la avenida Pachacutec tendido suelo.
Chicuno salió disparado. Ya que ni su padre ni su madre no se encontraba en casa y por el amor que le tiene a su progenitor. Corría desesperado con lágrimas en los ojos, se imaginaba lo peor. De su casa a la avenida son 10 min caminado. Al llegar no encontraba a su padre. Gritó, lloró y nadie lo ayudaba. Buscó en mar y cielo. Se paseo por los hospitales, comisarias más cercanas pero no lo encontraba. Después de 3 tres horas de búsqueda sin parar y con un ánimo entre la euforia y la depresión, llegando casi a la locura encontró a su madre, quien se encontraba volviendo a casa. Lupita lo auxilio y le preguntó:
- ¿Qué pasa hijo? ¿Qué te sucede?
- Mamá, papa tuvo un accidente y no lo encuentro.
- ¡Ay!, hijo. ¿Quién te dijo eso? Yo he estado con él hace 5 minutos.
Chicuno le contó a su mamá que fueron sus vecinos y entre suspiros y haberse liberado de un gran peso abrazó a su madre como si hace muchos años no lo hubiera hecho. Juntos llegaron a la casa y comieron algo. Jaster llegó horas después con su poco sueldo que recibe.
Chicuno se estaba preparando para la universidad. Le encantaba devorarse lo libros. Quería estudiar ciencias de la comunicación. Un día Chicuno en una de las reuniones en su parroquia tuvo que hacer catequesis y ahí conoció a una amiga de quien entre un juego de miradas marcó el inició de una hermosa amistad. La chica se llama Camila Hernández, una estudiante de de los primeros ciclos de psicología. Con un corazón de melón y dulce como la uva.
Salían seguidos y siempre Camila lo ayudaba en todo. El momento que pasaban juntos era inolvidable para ambos. Sus padres estaban contentos con esta amistad, que poco a poco se fue volviendo en amor. Un amor verdadero que ningún tropiezo los tumbaría. Un día cuando Chicuno limpiaba la entrada de su casa, uno de sus vecinos lo mojó con un balde de agua y convirtió en barro su suelo. Chicuno siempre conversaba con Camila sobre el problema que tenía con sus vecinos y Camila encontró una explicación a este inconveniente.
- Te tienen envidia porque eres un chico responsable y maduro.
- Pero… ¿que debo hacer?
- Sigue adelante y se como siempre haz sido. Un buen chico.
- ¿Y si me vuelven a molestar?
- Sígueles la corriente pero nunca caigas en su juego.
Chicuno siguió el concejo de Camila. Hasta que llegó el examen de admisión de la Universidad Nacional “San Pedro de Lima”. Fue un momento de tensión pero a la misma vez de alegría porque Chicuno alcanzó el puntaje más alto, entrando como cachimbo en el primer puesto de la general. Ese día festejaron a lo grande en una reunión entre amigos.
Fueron pasando los días y Chicuno fue creciendo. Un día cuando estaba en la universidad lo llamarón del decanato para ofrecerle un trabajo como redactor en un medio de comunicación el cual acepto sin pensarlo dos veces. Dos años después Chicuno se convirtió en un famoso escritor de novelas. La relación con Camila se enriqueció y contrajeron matrimonio tres meses después un 7 de Marzo del 2007. Sus padres se mudaron a vivir con él y hoy viven el Casuarinas, Lima – Perú, en una lujosa casa. Camila se es su compañera y consejera para la toda la vida y él dueño y director del Diario “Notialdía”, que sale cada mañana al precio de dos nuevos soles.
Este es un cuento que le puede pasar a cualquiera, que yo sepa le ha ocurrido a muchos personas que hoy se han convertido en grandes personalidades. Mi misión con estas cortas líneas es crear una motivación en esas personas que creen que no hay solución a nada en esta vida, bueno lo que te recomiendo es que te propongas un objetivo y luches por tus ideales.