
TODA UNA AVENTURA.
“COMBI…ando Perú”
Por: Guillermo Ayllón Solís
ES PARTE DE NOSOTROS. EN ELLA HAY CADA OCURRENCIA.
El Perú es espectacular. Hay diversidad de climas, ecosistemas y pluriculturas, además de que su gente vive con estilos y costumbres propias, que convierten a nuestro país como “pluricostumbrista”. En las combis también.
Los Drs. Rolando Arellano y David Burgos, del instituto de Marketing Arellano, fueron testigos de la evolución y desarrollo integral del Perú en estos últimos años, en su libro “Lima, la cuidad de los Reyes, los Chávez y los Quispes”, donde explican lo dividida que está la capital y de los nuevos grupos de personas que pertenecen a la nueva Lima –Conos- y que ha acaparado casi toda la urbe, dejando a la Lima Antigua como un grupo minoritario.
Estos especialistas aseguran que la Lima antigua –llena de élites, playas como la Herradura, Ancón y los valses- se ha arrinconado con su población y sus costumbres y no quieren aceptar lo que es la nueva Lima –San Juan de Lurigancho, Villa el Salvador, etc, que viven otra era en la historia, otro estilo de vida, donde no cuenta el dinero, sino la lucha por la sobrevivencia y la felicidad de su gente-. Se lleva bien con los tragos o “aguas” como le llaman vulgarmente, se consuelan con música –chicha y cumbia- y tienen más población que la Lima antigua.
Trasladando este mensaje al “Mundo Combi” es similar. Todos hemos subido a estos singulares vehículos, aunque sea una vez en la vida. Los que son observadores, notarán que este “popular” medio de transporte es un caso, realmente, impredecible e inolvidable.
Ahí encontramos personajes como el “dormilón” a quien no le gusta ser fastidiado y dicho sea de paso despierta en el paradero final del micro. Está también el “estudioso”, que -dice- leer e intentar meterse a la mente todo un texto de su centro de estudio en minutos. Por otro lado, encontramos al “mañozón” –ya se le conoce- que hace cada ocurrencia tratando de satisfacer su morbosa y obscena mente, imaginando lo inimaginable.
En este medio hay de todo un poco. Los que se hacen a los dormidos cuando sube un ancianito, que después de ver a una bella dama se paran ipso facto y le ceden el sitio. Quién no se ha molestado con el malcriado cobrador que hace sonar la monedas para que se le pague, o el clásico “Pie derecho”, “al fondo hay sitio”, “curva baja” o mejor aún el lenguaje del cobrador “sencillame”, “dentra”, entre otras grandes palabras que pasarán a la historia.
El medio de transporte cambió con el paso de los años y se acomodó a la teoría de Arellano y Burgos. Hay gente que todavía no acepta este cambio y les cuesta mucho acostumbrarse.
Es muy común escuchar “Chofer no corra”, ¡Eyyy! No me empujes, “señooras y señoores, mi perro se ha muerto … colabórame”, etc. La combi es ahora el “Point” de todos los sectores socioeconómicos de Lima. La historia sigue avanzado y el “Mundo Combi” acaparará más gente, duela a quien le duela.
Para muchos es un momento de relajo, para otros es un medio de trabajo. Y no faltarán quienes lo vean como un centro de entretenimiento. Sólo el paso de los años retratará está feliz película que, espero, nunca acabe y que el Perú evolucione y se direccione conjuntamente con su población a una sociedad con mejores normas de conducta. Aunque eso nos haga extrañar algunas jergas de este variopinto mundo.
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